El gato negro que daba buena suerte
4 noviembre 2009
moneymakermx
Etiquetas: Autoayuda
Este fin de semana se celebro tanto Halloween como la Festividad de Todos los Santos y a pesar de sus distintos orígenes (el primero pagano y la segunda católica) ambos son evoluciones de rituales ancestrales. Según los celtas, el 31 de Octubre se abren las puertas del otro mundo para que los vivos y los muertos puedan comunicarse. Los católicos creen que si rezan el uno de Noviembre la estancia en el purgatorio de sus muertos se acortará. ¿Supersticiones? ¿Rituales? ¿Creencias?
En realidad son pensamientos mágicos que nos ayudan a superar y asimilar acontecimientos que escapan a nuestro control. La muerte y lo que nos espera después de ella es uno de los aspectos más desconocidos para el ser humano y, por ello, uno de los que más ansiedad genera. Para intentar neutralizar esta ansiedad, revestimos la muerte de numerosos rituales que apoyen y limiten nuestras emociones y sentimientos.
Antiguamente en estas celebraciones se bebía y comía en abundancia y se cantaba y bailaba con frenesí, puesto que se buscaba desdramatizar el hecho de la muerte. Esta es la característica de cualquier ritual, facilitar la asimilación de episodios que nos parecen negativos, quitarles importancia y añadirles un valor de costumbre que los haga conocidos.
gpersticiones aumentan, pues estaremos evitando hacernos dueños de nuestra vida y responsables de nuestras acciones. Si pienso que por pasar por debajo de una escalera ya no voy a poder evitar tener un mal día, evidentemente no voy a hacer nada por mejorar mi día, dejándolo todo en manos del destino o del azar, en lugar de actuar responsablemente. Además existe el riesgo de acabar dominados por nuestras supersticiones y con un aumento de nuestra angustia. Hay personas que si se cruzan con un gato negro o se les rompe un espejo desarrollan una ansiedad tremenda. Incluso pueden llegar a no presentarse a un examen o a una entrevista de trabajo porque han perdido su amuleto. La superstición pierde así su sentido tranquilizador y se convierte en un generador de angustia más.
Para evitar que las supersticiones y rituales se apoderen de nosotros lo mejor es mirar la realidad de frente y ser conscientes de que somos nosotros con nuestras acciones y actitudes quienes acabamos decidiendo nuestra buena o mala suerte. Toquemos o no madera, nos pasarán cosas buenas o malas.
Todo lo que sucede en nuestra vida es consecuencia de nuestras acciones y reacciones. Pensar que depende de si se nos cae o no la sal o de si un planeta estaba más cerca o más lejos el día en que nacimos, no es más que perder el poder que tenemos para modificar las cosas que nos ocurren.
Nuestras vidas son las obras de nuestros pensamientos
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